Pareja, afectividad y sexualidad
1. Del enamoramiento a la desilusión:
cuando lo que enamoró termina rompiendo la relación
Uno de los motivos de consulta más frecuentes son los problemas de pareja. Los pacientes suelen traerlos a sesión como una preocupación, pero muchas veces desde la queja hacia el otro, sin involucrarse ellos mismos en esa crítica. Al profundizar en la historia...
2. Sexualidad consciente
A lo largo de mi experiencia clínica he observado que existen dos aspectos de la vida cotidiana que con frecuencia reflejan cómo nos encontramos emocionalmente: cómo dormimos y cómo vivimos nuestra sexualidad. Rara vez constituyen el motivo principal de consulta, sin embargo, suelen aparecer como parte del malestar del paciente...
1. Del enamoramiento a la desilusión:
cuando lo que enamoró termina rompiendo la relación
“Nada estimula de manera tan eficaz el crecimiento personal como una relación de pareja, y nada paraliza tanto como una relación de pareja con una organización excesivamente rígida y destructiva.
(Willi, 1978).
Uno de los temas que suelen aparecen más frecuentemente en psicoterapia son los problemas de pareja. Los pacientes suelen traerlos a sesión como una preocupación, pero muchas veces desde la queja hacia el otro, sin involucrarse ellos mismos en esa crítica. Al profundizar en la historia de la relación y en la dinámica entre ambos miembros de la pareja, solemos descubrir que aquello que hoy genera conflicto muchas veces está relacionado con lo mismo que inicialmente resultó atractivo. Entonces, ¿Cuándo esa característica que gustaba y aportaba a la relación comienza a amenazar el vínculo? ¿Qué cambia entre el período de enamoramiento y el de desilusión?
Al comienzo de una relación, cada persona suele reconocer en el otro una forma distinta de ser que resulta atractiva. De ahí surge la conocida frase: "los polos opuestos se atraen". Muchas veces elegimos personas que poseen características que nosotros mismos tenemos menos desarrolladas y que, de algún modo, complementan nuestra manera de funcionar. El conflicto aparece cuando uno o ambos miembros de la pareja comienzan a intentar satisfacer sus propias necesidades emocionales a través del otro, esperando que este mantenga un determinado rol dentro de la relación. Esto suele ocurrir de manera inconsciente.
Por ejemplo, al inicio de una relación, una persona puede sentirse atraída por alguien muy protector. Para quien protege, sentirse necesitado puede reforzar una sensación de importancia o utilidad. Para quien es cuidado, esa protección puede facilitar su desenvolvimiento y brindar seguridad. Sin embargo, con el paso del tiempo, la persona que necesitaba más apoyo puede ganar autonomía y dejar de requerir ese nivel de protección. Entonces, lo que antes se vivía como cuidado comienza entonces a sentirse como control. A su vez, quien encontraba valor en el rol de protector puede sentirse desplazado y responder intensificando aún más esas conductas para no perder el lugar que ocupaba en la relación.
Así, aquello que en un comienzo favorecía el crecimiento de ambos puede transformarse en una fuente de conflicto. Lo que antes complementaba, ahora limita. Lo que antes acercaba, ahora distancia. Los roles, si no se flexibilizan o se van turnando, tienden a irse a los extremos, tornándose poco funcionales. Cuando esto ocurre, es frecuente que cada miembro de la pareja se enfoque cada vez más en sus propias necesidades y menos en las del otro. La relación pierde flexibilidad y las diferencias, que inicialmente enriquecían el vínculo, comienzan a vivirse como amenazas.
Si estas dinámicas se detectan a tiempo, es posible trabajarlas y recuperar el valor que esas diferencias tuvieron al inicio de la relación. ¿Cómo abordamos esto desde la psicoterapia individual de orientación psicoanalítica? El trabajo consiste en volver la mirada hacia uno mismo y comprender qué conflictos personales estamos intentando resolver a través del otro. Se busca reconocer que los problemas de pareja no son responsabilidad exclusiva de una persona, sino que se sostienen en una dinámica construida entre ambos. La terapia invita a identificar el rol que cada uno ocupa dentro de la relación y la forma en que contribuye, consciente o inconscientemente, a mantener determinados patrones. Por ejemplo, para que exista una relación de dependencia, generalmente debe haber alguien que la favorezca o la sostenga. Para que uno de los miembros adopte una posición excesivamente pasiva, suele existir otro que ocupa gran parte del espacio de decisión y acción.
La queja hacia el otro también dice algo de nosotros mismos y de nuestra manera de participar en el vínculo. Por ello, una parte importante del trabajo consiste en preguntarnos qué podemos modificar de nuestras propias conductas y expectativas. Cuando uno de los miembros de la pareja cambia, inevitablemente la dinámica relacional también cambia. Si esos cambios son comprendidos, acompañados y correspondidos por ambos, pueden transformarse en una oportunidad de crecimiento para la relación. Las diferencias no son necesariamente un problema. Por el contrario, pueden convertirse en una fuente de desarrollo personal y de pareja, siempre que exista la flexibilidad y la capacidad de reflexión necesarias para integrarlas de manera saludable.

2. Sexualidad consciente: identificar factores detrás de las disfunciones sexuales y otras dificultades en la intimidad.

A lo largo de mi experiencia clínica he observado que existen dos aspectos de la vida cotidiana que con frecuencia reflejan cómo nos encontramos emocionalmente: cómo dormimos y cómo vivimos nuestra sexualidad. Rara vez constituyen el motivo principal de consulta, sin embargo, suelen aparecer como parte del malestar del paciente o cobrar relevancia a medida que avanza el proceso terapéutico. Podríamos decir que nos "delatan"; aunque pareciera que estamos muy bien, cómo dormimos nos dirá algo sobre el estado de nuestra mente, y, cómo vivimos la sexualidad con nuestra pareja, dice mucho de la relación en general.
En esta ocasión quiero detenerme en la sexualidad, porque es un tema que, de una u otra forma, nos atraviesa a todos. No existe persona —ni pareja— que no haya enfrentado dudas, dificultades o conflictos relacionados con ella en algún momento de su vida. La sexualidad va mucho más allá del acto sexual. Es una de las formas de comunicación y conexión de la pareja. Se relaciona con la autoestima, la imagen corporal, la historia personal, la crianza, las experiencias afectivas, la comunicación, la identidad y la forma en que nos vinculamos con nosotros mismos y con los demás. Muchas veces las dificultades sexuales no constituyen el problema en sí mismo, sino la manifestación de algo más profundo. Por ejemplo, el estrés puede traducirse en dificultades de erección; una educación marcada por la culpa puede impedir disfrutar de la sexualidad; la depresión suele acompañarse de una disminución del deseo sexual; y los problemas de comunicación dentro de la pareja se reflejan en la falta de conexión e intimidad.
Cada persona vive su sexualidad de manera única. No existe una única forma "correcta" de experimentarla. Sin embargo, sí existen factores culturales, familiares y personales que condicionan la manera en que la vivimos y que, muchas veces, limitan nuestra capacidad para disfrutarla de forma libre y consciente.
Estamos en una sociedad con muy poca educación sexual y llenos de mitos al respecto. Hablar de sexo sigue siendo difícil para muchas personas, pero comprender cómo la vivimos puede abrir la puerta a conocernos mejor, fortalecer nuestras relaciones y reconocer aspectos de nosotros mismos que muchas veces permanecen invisibles.
Hablar de sexualidad consciente implica mirar la sexualidad más allá del acto sexual. Significa conocernos, comprender cómo nuestra historia, nuestras creencias, emociones, vínculos y experiencias influyen en la forma en que vivimos el deseo, el placer y la intimidad. Solo cuando tomamos conciencia de esos factores podemos elegir con mayor libertad cómo queremos vivir nuestra sexualidad, en lugar de repetir de manera automática patrones aprendidos o impuestos por otros.
Con el objetivo de profundizar en este tema, quiero compartir una conferencia de Borja Villaseca, quien aborda la sexualidad desde una mirada reflexiva, cercana y con humor. A través de un lenguaje sencillo, invita a cuestionar muchas de las creencias que hemos aprendido sobre el sexo y las relaciones.
Entre los temas que desarrolla se encuentran:
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la falta de educación sexual
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la influencia de la cultura, la religión, los prejuicios y el machismo
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la tendencia a reducir la sexualidad únicamente a la penetración
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el impacto del estrés, la rutina y la búsqueda constante de inmediatez
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las expectativas irreales y las fantasías que muchas veces condicionan nuestras relaciones
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la importancia de la comunicación, el autoconocimiento y el conocimiento del propio cuerpo
Te invito a verlo, ya sea de manera individual o en pareja, como una oportunidad para reflexionar sobre tu propia sexualidad.
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Escena para reflexionar sobre la voz que acompaña la baja autoestima, la falta de autoaceptación y los sentimientos de culpa. En ella se muestra a Jesse, un traficante poliadicto que ha estado involucrado en muertes y ha hecho daño a mucha gente, que asiste terapia grupal en contexto de rehabilitación.
A lo largo de mi experiencia clínica he observado que existen dos aspectos de la vida cotidiana que con frecuencia reflejan cómo nos encontramos emocionalmente: cómo dormimos y cómo vivimos nuestra sexualidad. Rara vez constituyen el motivo principal de consulta. Sin embargo, suelen aparecer como parte del malestar del paciente o cobrar relevancia a medida que avanza el proceso terapéutico. En esta ocasión quiero detenerme en la sexualidad, porque es un tema que, de una u otra forma, nos atraviesa a todos. No existe persona —ni pareja— que no haya enfrentado dudas, dificultades o conflictos relacionados con ella en algún momento de su vida. La sexualidad está profundamente relacionada con distintas áreas de nuestra vida: la autoestima, la relación con el propio cuerpo, la crianza, las experiencias afectivas, la comunicación, la identidad y la manera en que nos vinculamos con los demás. Muchas veces, las dificultades sexuales no constituyen el problema en sí mismo, sino la manifestación de otros procesos. Por ejemplo, el estrés puede asociarse a dificultades de erección; una educación marcada por la culpa puede dificultar el disfrute; el bajo deseo sexual puede formar parte de un cuadro depresivo; y los problemas de comunicación pueden terminar afectando la intimidad de la pareja. Existen tantas formas de vivir la sexualidad como personas en el mundo. Sin embargo, también compartimos creencias, mitos y tabúes que muchas veces condicionan la forma en que la experimentamos. Comprenderlos puede ayudarnos a vivir nuestra sexualidad de manera más libre, consciente y satisfactoria. Para profundizar en este tema, elegí una conferencia de Borja Vilaseca, quien reflexiona sobre los factores que influyen en nuestra forma de vivir la sexualidad y que, con frecuencia, terminan convirtiéndola en una fuente de conflicto o malestar. Entre los temas que aborda se encuentran: La falta de educación sexual. La influencia de la cultura, la religión, los mitos, los prejuicios y el machismo. La tendencia a reducir la sexualidad únicamente a la penetración, dejando de lado otras formas de intimidad y encuentro. El impacto del estrés, la rutina y la búsqueda constante de inmediatez. Las expectativas irreales respecto de la sexualidad. La importancia de la comunicación y del autoconocimiento. Borja Vilaseca desarrolla estos temas con cercanía, humor y un lenguaje muy accesible, invitándonos a cuestionar muchas de las ideas que hemos aprendido sobre la sexualidad. Te invito a verlo, ya sea de manera individual o en pareja, como una oportunidad para reflexionar sobre la forma en que vives tu propia sexualidad.
¿Cómo se viven las crisis de pánico? Esta escena de la serie This Is Us muestra a Randall, un personaje que ha convivido con crisis de pánico desde hace muchos años. A lo largo de su vida intenta mantener el control frente a experiencias profundamente estresantes, mientras la ansiedad va afectando su bienestar, sus relaciones y su vida cotidiana. Finalmente, al tomar conciencia de lo que le ocurre y con el apoyo de su esposa, decide iniciar un proceso de psicoterapia para comprender el origen de su sufrimiento y aprender nuevas formas de enfrentarlo.
Sobre este contenido:
Los artículos de este sitio han sido escritos por mí en base a mi formación y experiencia clínica. Los videos corresponden a material de terceros con fines psicoeducativos. Ninguno reemplaza una evaluación psicológica o un proceso de psicoterapia, ya que cada persona requiere una comprensión individual de su historia y circunstancias.
